Estamos a las puertas de la Navidad. Decoras la casa, pones el árbol, quizás el Belén y te dedicas a pensar en el menú de Nochebuena y de Navidad porque este año... ¡toca en tu casa!

No te vamos a decir qué poner dentro de los platos pero sí unos prácticos consejos, de la mano de la interiorista Luisa Fernanda Cabeza, de la firma española Gunni & Trentino, sobre cómo debe ser tu mesa de Navidad para que quede perfecta. Ahí van unos tips:

  • Lo primero que debes hacer, antes de ponerte a imaginar la mesa, es pensar en el menú, porque eso determinará la vajilla, cubertería y cristalería que necesitarás. Evidentemente, dictará el orden en la mesa si se trata de una cena sentados o si es un buffet. Un consejo: la mesa debe ser funcional, todo lo que se ponga debe ser útil. Por ejemplo, no sirve de nada poner copas de champagne si no vas a servirlo.
  • Otro básico: el mantel, siempre impoluto de manchas y planchado. Lo del planchado es innegociable. ¿Quieres poner un mantel de papel o de plástico? Si tus comensales son jóvenes y hay niños, quizás es lo más apropiado y de hecho, los hay muy bonitos. Evidentemente, si tus gustos son más clásicos, deberá ser de tela. En Navidades todo se acepta, siempre hecho con buen gusto.
  • Combina diferentes vajillas: no tienes por qué poner la de la abuela. O dicho de otro modo, puedes ponerla combinándola con esos platos de diseño que tanto te gustan. Es algo que se lleva, basta con echar un ojo a los restaurantes más caros para comprobar que los chefs también lo hacen.
  • ¿Es cena? Pon unas velas encendidas, son acogedoras y dan calidez al ambiente.
  • Flores frescas, siempre: aunque sean unas simples margaritas. Las flores siempre dan vida a tu mesa. Eso sí: escoge unas que no sean muy aromáticas para no tapar el aroma de tus platos.
  • ¿Mesa recargada o mesa zen? Pues va en gustos pero en Navidad se acepta lo recargado. Puedes poner desde adornos navideños, lazos y un centro de mesa, si te va lo recargado. Si buscas algo más zen, echa mano del ikebana, el arte floral japonés que es tan elegante.
  • ¿No tienes cubertería de plata? No pasa nada: en la mesa de Navidad no hace falta lujo desmesurado, lo que sí se necesita es entusiasmo. Una mesa sencilla puede ser muy bonita con unos simples detalles.
  • Muletón, un básico: quizás no hayas oído hablar de esta tela. Se usa debajo del mantel para proteger la mesa y le da además un aspecto más mullido al conjunto global. Mejor que sea plastificado, evitará manchas en la mesa.
  • Y, hablando de manchas, evita servir el vino en la mesa: mejor ponlo en un decantador para evitar las manchas de vino (que tanto cuesta quitar después).
  • Si ves que el conjunto queda muy recargado una vez que la has montado, no tanto en sí por los adornos, sino por la vajilla y cristalería, siempre puedes, si tienes espacio, poner una mesa de apoyo.
  • No todo tiene por qué ser de tono dorado y plateado: hay otros colores en la paleta como por ejemplo el berenjena y el azul. Se trata de conseguir bonitas combinaciones.
  • ¿Copas para los niños también? Pues por qué no: si ya son grandecitos, les gustará brindar con bebidas no alcohólicas servidas en copa.
  • La mesa debe reflejar tu personalidad: es decir, que si no eres clásico buena gana de poner la cubertería de plata y la vajilla decimonónica. No te fuerces: que la mesa sea un reflejo de tus gustos.

 

Artículo publicado en: Idealista.com

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